escrito por José Justiniano Lijeron (ex dirigente nacional COB)
sábado, 26 de diciembre de 2009
La
experiencia nos enseña que tan peligroso es el enemigo de clase cuando nos
referimos a la cotidianidad de la lucha de los pueblos en contra de los grupos
de poder, en estos tiempos el capitalismo y su envoltura refinada el
imperialismo en sus diferentes gamas de modelos para someter y sojuzgar,
aplastar naciones con invasiones de saqueo de recursos naturales.
Como así
mismo es peligroso también el enemigo interno en sus diferentes
tonalidades, desde el burocratismo insensible, pasando por la falta de
consciencia revolucionaria para aterrizar con los “profesionales” de la
política oportunista que se autodefinen como “revolucionario” y
además con “una larga trayectoria”, estos infiltrados son capaces de citar como
una letanía de corrido, pensamientos de los griegos, de los socialistas
utópicos pasando por los enciclopedistas francés, saben recitar casi de memoria
a todos los clásicos desde Marx hasta llegar a Fidel y así justificar su
oportunismo sectario y desmovilizador.
Estos
enemigos internos incrustados uñas y dientes en organizaciones, partidos
políticos, sindicatos y en gobiernos en procesos de cambios, son
peligrosos en su objetivo final de tergiversar, desviar los procesos,
revisar y tratar de deslegitimar la teoría y la práctica de la ciencia
marxista forjada en la lucha de los pueblos como el único instrumento
científico de análisis de la interpretación y transformación de la
sociedad, que empieza con el desmenuzar sistemático de toda la implicancia
y la esencia del capitalismo como un instrumento de explotación y al
mismo tiempo como lo demuestra la práctica de la realidad ,el marxismo es
la única herramienta viable para la lucha de los pueblos en su ruta al
socialismo y a su etapa superior el comunismo.
En esto
radica principalmente el Alma Mater de la cuestión, en que el sistema
capitalista como sistema de solución de todos los problemas de la humanidad y
el medio ambiente, ha fracasado pero hasta el presente ha tenido la capacidad
de reciclarse eso hay que reconocerlo, pero no aceptarlo como un
don divino, fracasa en cada uno de sus modelos que va ensayando y sobre la
marcha los va modificando sin alterar la esencia del sistema, haciendo recaer
sobre los pobres del mundo todos y cada uno de sus experimentos criminales por
mantener vivo sus sistema de explotación.
Hasta aquí
lo va logrando por la fuerza de su poderío bélico y económico y también por la
falta de consciencia política de los pueblos, por los infiltrados en su seno y
sus direcciones políticas que son quienes tienen la mayor responsabilidad
de trasmitir a las mayorías toda la información, labor que no ha sido
suficiente por errores u omisiones ideológicas interesadas sobre las
bondades de lo que significa el marxismo como instrumento de los
pobres en su camino hacia el socialismo y el comunismo como un sistema de
solución a los problemas de la humanidad y del planeta, en libertad y en
igualdad solidaría plena, es decir en un mundo comunista. Donde todo es de
todos y en beneficio de todos.
Ahora que
hay un nuevo despertar en América latina y el mundo, las condiciones objetivas
y subjetivas se muestran cada día más claras y además con algunos gobiernos que
comienzan a transitar hacia la liberación nacional ratificados con el pleno
apoyo de mayorías y cuando el imperio redobla sus arremetidas por
recuperar sus espacios de intromisión en nuestra América, es urgente y
necesario como la mejor respuesta a ese embate del enemigo de los pueblos,
encaminarse de frente y sin miedos hacia el sistema socialista en una
soberana y contundente respuesta de autodeterminación.
Porque de no concebir así la lucha
antiimperialista y en actitudes vergonzantes y timorata le inventamos
diferentes nombres a los procesos y movimientos de liberación, estamos
incitando al pueblo a actuar en forma oportunista con el discurso fácil
de que somos “socialistas” y que se busca “la igualdad de todos”, pero
sin afectar mayormente al sistema capitalista, eso en todos los
idiomas se llama “conciliación de clases” y es el camino más expedito a la
corta o a la larga del retorno de los grupos de poder, por la
fuerza fascista o su versión moderna a la “hondureña”.
Son los
hechos concretos los que elevan la consciencia más rápido de los pueblos, mucho
mejor que las posturas revolucionarias, los discursos, los seminarios,
talleres, etc., expropiar bancos, empresas que especulan con sus
productos y no cumplen una función social y más aun defraudan impuestos al
estado, decimos revertir (no comprar a precio de “mercado”), revertir
latifundios ociosos y repartirlo a comunidades campesinas (no individualmente),
fomentar la creación de empresas del estado con gestión obrera, fomentar y
apoyar a emprendimientos comunitarios o cooperativos, son algunas medidas y
hechos importantes y concretos para que el pueblo sepa y sienta que
verdaderamente existe el cambio y que se está construyendo socialismo camino al
comunismo.
Pretender
alardear de anticapitalista, antiimperialista, antifascista sin sostener en la
práctica que vamos en oposición a este sistema caduco hacia la construcción del
socialismo y su etapa superior el comunismo, estaremos jugando con fuego que al
final nos quemará a todos.
Al imperio
le gusta que no mencionemos la palabra comunista, y no le importa que manoseemos
la palabra socialismo o socialista de arriba para abajo, pero que siempre se
diga que “se respeta la propiedad privada” y la “libertad de empresa” o “la
economía plural”, sabiendo que esas tres reglas sacrosantas son la mejor manera
de conservar el sistema capitalista.
Es
verdad que no es fácil, no se puede hacer todo en pocos días o
algunos años, pero hay que empezar con la línea correcta. Sería
irresponsable con la historia y los pueblos esperar décadas como si fuera
fruta madura para que el sistema se caiga por si solo al piso,
estamos en una excelente oportunidad, todo lo que se arriesgue hoy será
para beneficio del mañana que ya está llegando. No seamos parte de camuflar al
capitalismo, luchemos de frente sin temores en contra de él, ¿si no vamos hacia
el socialismo camino a un estado comunitario solidario y en libertad, a que
estamos jugando entonces?
José Justiniano Lijerón
Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)