Acuerdos, atentados y divisiones al comienzo de la cuenta regresiva a las elecciones de diciembre
escrito por El Militante
martes, 28 de abril de 2009
La aprobación del
Régimen Electoral Transitorio conminado al Congreso
por las normas finales de la NCPE
arranca la marcha hacia los comicios generales del próximo 6 de diciembre,
cuando en el país elegiremos la primera Asamblea Plurinacional, el Presidente y
su Vice. Esta ley electoral en nombre de la cual el Presidente Evo Morales y
miles de activistas en todo el país se declararon en huelga de hambre es el fruto
de un nuevo acuerdo y de extenuantes negociaciones con la derecha
parlamentaria. Como en todas las precedentes ocasiones una vez mas se ha
demostrado que semejante actitud conciliadora del oficialismo no apacigua el
país más bien anima a la derecha y expone el proceso de cambio a varios
peligros.
Las negociaciones por la Ley Electoral
El Parlamento hubiera
tenido que aprobar el Régimen Electoral Transitorio (RET) en el plazo de 60 días a partir del referéndum
constitucional, pero en la última sesión útil para cumplir con esta
responsabilidad no había el consenso de dos tercios necesario porque el senado,
controlado por la derecha de PODEMOS, había mutilado el proyecto de ley
aprobado por la Cámara
de Diputados.
En la propuesta del
gobierno el RET reservaba a las circunscripciones especiales indígenas 15
escaños de la futura Asamblea Plurinacional. La cantidad de estos escaños había
sido negociada directamente con las organizaciones indígena – originarias (CIDOB
y CONAMAQ) quienes en un principio reivindicaban 24 circunscripciones
especiales. Sin embargo la propia Cámara de Diputados, con amplia mayoría masista,
había reducido a 14 las circunscripciones especiales suprimiendo la del
Departamento de Potosí.
El Departamento de
Potosí es poblado mayoritariamente por quechuas, organizados en la Confederación de Ayllus Originarios de
Potosí (CAOP) y en la Federación
Sindical de Trabajadores Campesinos Originarios de Ayllus y Marcas. De
hecho las comunidades originarias basadas sobre la propiedad colectiva de la
tierra son la estructura social prevalente en el área rural potosina. Sin embargo
los quechuas que son minoría nacional no lo son a nivel departamental, por esto
se suprimió la circunscripción especial que hubiera tenido que representarles.
He aquí la muestra
clara de los limites de una perspectiva simplemente jurídica y étnico –
cultural en la solución del problema de la opresión nacional. La organización comunitaria
y la propiedad colectiva de la tierra que se expresan en los ayllus, las marcas
y las capitanías representan la base sobre la cual construir un sistema que
acabe con la exclusión social y la opresión nacional. Las circunscripciones
especiales nacen en cambio para garantizar representación política a los
pueblos indígenas dentro de un sistema de democracia representativa burguesa
(lo que justamente los propios indianistas critican) que no ve afectada la
estructura de la opresión nacional basada en el gamonalismo y el actual sistema
todavía semifeudal de propiedad de la tierra, más bien intenta una
compatibilización entre democracia directa indígena – originaria y democracia
burgués. Considerando la desesperada lucha cotidiana por la sobrevivencia que
caracteriza la vida a diario de los indígenas este intento no hará nada más que
favorecer aquellos elementos de burguesía indígena, de los cuales es fidedigna expresión
un personaje como Víctor Hugo Cárdenas, katarista de derecha, aimara y
terrateniente. Por nuestra parte planteamos que el primer paso a la verdadera superación
de la opresión nacional y la conquista de la autosuficiencia alimenticia del país
puede venir solo si se da a un Consejo Nacional de Ayllus, Marcas y Capitanías,
con dirigentes elegidos y revocables según la mejor tradición de la democracia indígena,
el poder de radicalizar y profundizar la reforma agraria, expropiando y haciéndose
cargo de todas las grandes propiedades agrarias y los latifundios, los cuales,
aun cuando producen, lo hacen bajo las reglas de la explotación social y
nacional y por el interés de un puñado de parasitas burgueses.
De la mano al codo
Pese a todo lo que es
claro es que la extenuante negociación parlamentaria se ha concluido con lo que
Alfredo Chávez – dirigente de CIDOB – ha definido un gol olímpico de la derecha. Los parlamentarios conservadores han
tenido en jaque al gobierno, las organizaciones sociales y sindicales desafiándoles
abiertamente como hacía la diputada Ninoska Lazarte cuando al abandonar el
Parlamento iba a provocar con soberbia los activistas en vigilia en la Plaza
Murillo. A la derecha queda ésta victoria simbólica que prueba cuál es su
objetivo perseguido en el dialogo: frustrar y amargar en las marañas
parlamentarias la voluntad popular para ganar espacio y fuerza.
Producto del dialogo
los escaños indígenas han sido reducidos a 8 y se tendrá que empadronar nuevamente
todo el electorado con un costo de 35 millones de dólares. El actual padrón
electoral es tratado por las Cortes Departamentales Electorales en muchos casos
en manos de la derecha, la cual agitando hipócritamente el peligro del fraude
electoral, quiere en realidad prepararlo. De hecho el empadronamiento con el
sistema biométrico es un pretexto para intentar inhabilitar electores del área
rural y por la misma razón querían que el único documento útil para inscribirse
fuera el certificado de nacimiento que impone a muchos compañeros campesinos
gastos y viajes para ser tramitado. Otros temas querían imponer al debate de
contrabando como dijo el Vicepresidente, pero claro: cuando le das la mano de
exigen el codo.
La estrategia de la derecha
La burguesía nacional
sabe de no tener actualmente un candidato que pueda seriamente imaginar de quitar
la Presidencia a Evo Morales. Estas artimañas y escaramuzas tienen el fin de provocar
divisiones y debilitar de alguna manera el apoyo social del cual todavía goza el
proceso de cambio. Su objetivo el 6 de diciembre es de restar votos al MAS y al
gobierno y por estos apoyan y financiarán aquellos candidatos que pueden pelear
con el MAS en el mismo electorado, como al ser Alejo Veliz, dirigente campesino
de Cochabamba, René Joaquino, alcalde quechua de Potosí, o Víctor Hugo
Cárdenas, katarista de derecha y aimara. Lo que esperan es una Asamblea
Plurinacional donde el poder de veto de la derecha pueda seguir haciendo coro
con los sectores conciliadores del gobierno, arrinconar aquellos dirigentes más
comprometidos con la lucha y de tal manera ir esterilizando el MAS y
neutralizando la presión popular que espera que Evo cumpla con la promesa de “hacer todo lo que manden los movimientos
sociales” si gana con amplia mayoría parlamentaria.
Afloran frustraciones y divisiones
De hecho las
divisiones dentro del Movimiento al Socialismo se han ido profundizando como
consecuencia de la línea conciliadora perseguida por los sectores orgánicamente
reformistas de éste partido y del gobierno los cuales, como escrito una vez por
el Vicepresidente García Linera, ven en la actual revolución una etapa nacionalista que corrige la exclusión
social y cederá el paso sucesivamente a las reglas del libre mercado.
Los delegados de la
CIDOB se han retirado de la dirección departamental del MAS de Santa Cruz de la
Sierra mientras que la Asamblea del Pueblo Guaraní ha decidido participar autónomamente
a la contienda electoral. En general mientras Evo invitaba a festejar la aprobación
de la Ley Electoral las organizaciones indígenas del oriente se declaraban en
luto acusando al MAS de traición.
La escisión más
significativa es sin embargo la encabezada por Román Loayza el cual, como hacen
dirigente sindicales del calibre de Miguel Zubieta (ex ejecutivo nacional de la
FSTMB) y Jaime Solares (actual dirigente de la COD de Oruro), acusa el gobierno
de haber constitucionalizado el neoliberalismo. Ya se conocían las criticas de
Loayza y Silvia Lazarte a las modificaciones que el Parlamento introdujo a la
nCPE, sin embargo el histórico fundador del MAS y dirigente campesino – que dirigió
la marcha Caracollo La Paz en el 2005 y fue jefe de bancada del MAS en la
Asamblea Constituyente donde sufrió la agresión física de la derecha – había decidido
participar activamente a la campaña electoral por el SI. Ahora Loayza declara
que correrá por la Presidencia con su propio instrumento político. En el
discurso al cual nos referíamos Loayza argumentaba como la vigencia del 21060,
el inconstitucional decreto emitido por Paz Estenssorro en el 1985, sea la prueba
contundente que el neoliberalismo no ha acabado. A este discurso hacia
sucesivamente eco Zubieta denunciando como la condición de trabajo y la
estabilidad laboral no hayan registrado ningún avance en estos años.
La propuesta de Román
Loayza, que ha rechazado cualquiera hipótesis de alianza con cualquier
candidato o fuerza política neoliberal (inclusive Veliz, Joaquino y Cárdenas) podría
atraer en el próximo futuro todo los sectores de activistas sindicales,
obreros, campesinos, indígenas y del MAS que están decepcionados y
desilusionados por la política conciliadora del gobierno y de la dirección del
partido, con el afán de rescatar y retomar el camino de lucha hacia el
socialismo marcado por la Agenda de Octubre. En este sentido podría representar
un elemento de clarificación política importante. Seria pero ingenuo pensar que
simplemente enarbolando un discurso y ocupando un espacio político a la
izquierda del MAS se pueda reorientar el proceso.
Román Loayza ¿una alternativa?
Habrá que entender en
primer lugar si Román Loayza y los que los circundan piensan a un comité electoral y alianzas esporádicas o
a un verdadero partido político con un programa y un horizonte político claro y
definido organizado bajo los principios de una autentica democracia interna que
pueda alentar la participación activa de trabajadores y campesinos en varios
casos ofuscada por la dirección reformista del MAS. En síntesis el aspecto
decisivo para determinar el destino de la opción política que Román Loayza se
apresta a meter en campo es el programa y la política que adoptará.
El MAS y Evo Morales
mantienen un gran apoyo de masa pese a los escándalos, las negociaciones y las
vacilaciones frente a la derecha, la burguesía nacional y el imperialismo. Como
analizamos evaluando los resultados del referéndum constitucional este apoyo ha
ido creciendo en sectores proletarios de todo el país. Un interesante relato (publicado
por Bolpress) de una asamblea en el Ingenio Azucarero San Aurelio de Santa
Cruz, donde en 6 meses murieron en accidentes de trabajo 4 obreros, demuestra que
los trabajadores siguen viendo en el actual un gobierno amigo que tiene que
cumplir con las expectativas de las clases oprimidas. Esto no sorprende en lo
absoluto, las masas meten a la prueba una y otra vez a sus organizaciones o las
que perciben como suyas antes de abandonarlas. En éste proceso no quedan con
los brazos cruzados sino de manera más o menos consciente disputan el control
de las organizaciones a los oportunistas y los que no cumplen con sus
expectativas. Aunque el MAS no sea un partido en el sentido clásico del término
esto sucede en su propio seno a diario. Actualmente en Yapacaní un sector del
MAS está exigiendo la renuncia del ex alcalde y ahora concejal también masista,
acusado de oportunismo y corrupción, como ya ocurrido en varias otras
circunstancias y lugares.
Una vanguardia tiene
el deber de mostrar a las masas el camino para hacer esta batalla efectiva,
como recordaban Lenin y Trotsky proponiendo a los partidos de la Internacional
Comunista la táctica del frente único, que consiste en la propuesta de alianzas
que los partidos revolucionarios dirigen a los reformistas bajo un programa en
defensa de los intereses de la misma clase trabajadora y del campesinado. Si en
cambio esta naciente opción izquierdista pretende adoptar una línea de oposición
frontal e irreducible al MAS y Evo Morales – considerándolos incorregibles
derechistas – podría encerrarse sectariamente en un papel estéril de pura
cuanto inefectiva propaganda pese al calibre de los dirigentes que la
sostengan.
El peligro del fascismo
De hecho el tercer
aspecto que marca la cuenta regresiva hacia las elecciones de diciembre es la
preocupante insurgencias del terrorismo de matriz fascista que opera en el país
y no dudamos despertará en muchos sectores la necesidad de ir defendiendo este
proceso pese a los errores y a las vacilaciones ideológicas. Que estaba o no
planificando el magnicidio la célula paramilitar desmembrada en Santa Cruz es
la muestra clara que el fascismo representa un peligro real y que la oligarquía
nunca ha descartado la opción paramilitar y subversiva para contrarrestar el
proceso de lucha de los trabajadores y campesinos bolivianos. A la cabeza del
grupo estaba Eduardo Rosza Flores, húngaro – boliviano y croata ad honorem por
su participación a la guerra de Croacia
(donde hubo genocidio y limpieza étnica), quien había declarado a una
entrevista transmitida por la televisión húngara su intención de ir a Bolivia
para participar a la lucha por la independencia de Santa Cruz.
El separatismo para
la oligarquía es solo un pretexto para azuzar en contra del gobierno los
sentimientos más conservadores y las frustraciones de la clase media urbana
especie del más desarrollado oriente, azotada y desestabilizada por los efectos
de la crisis económica y política y asustada por el peligro de ser empujada
hacia la proletarización. Hablamos de profesionales, de pequeños burgueses etc.
que en algún momento pueden apoyar el proceso de cambio pero si éste no
demuestra la fuerza y la capacidad de prospectar una salida a los efectos de la
crisis, de completar la revolución, comienzan a ver de reojo la inestabilidad política
expresada por marchas y bloqueos que no llevan a ningún cambio estructural. Los
combatientes para la independencia de
Santa Cruz son para la oligarquía lo que el ejército indio de Zarate Willka era
para el General Pando durante la Guerra Federal, instrumentos para llegar a un
fin, que en el caso actual es tumbar al indio al gobierno, enterrando con el
toda la pasión revolucionaria de las masas que lo llevaron al Palacio Quemado.
Sin querer remontar
al origen y el significado histórico del fascismo, que sería oportuno estudiar,
tenemos en nuestra propia experiencia nacional un ejemplo vivo de del cual
aprender, la dictadura de Banzer quien aprovechó del apoyo del MNR pequeño
burgués y de la obra de los grupos paramilitares de la Falange Socialista
Boliviana. Rosza y los suyos eran en Bolivia para entrenar grupos paramilitares
cuyo objetivo era desestabilizar el país para preparar la salida reaccionaria
que la oligarquía y el imperialismo desean, una intervención de algún militar del
mismo patriotismo del asesino Banzer que reconduzca el país al orden con la bendición
de la pequeña burguesía cansada de tanta anarquía. Su grupo era compuesto en
casi su totalidad por extranjeros pero era bien financiado y aprovisionado, el
plan subversivo estaba todavía en su etapa embrionaria pero el peligro existe y
hay que tener consciencia de esto.
Y como combatirlo
El mínimo común denominador
de toda la coyuntura nacional se puede sintetizar así: la obstinación con la
cual se quiere lograr el desarrollo de Bolivia y la justicia social por las vías
del reformismo y del nacionalismo (aunque pluri) imponen un precio que lleva a
la quiebra. Mientras seguimos atontados por los tranquilizadores números y
cifras del Ministro Arce (ex adenista) el país precipita paulatinamente en la
crisis. La bonanza ha pasado sin ningún cambio significativo en las condiciones
de vida, salariales y de laborales de la masa trabajadora y con mejoras todavía
insuficiente para el campesinado. Las divisiones que afloran y el peligro del
fascismo maduran sobre este terreno.
El fascismo no se
combate buscando a ultranza un imposible dialogo con la oligarquía o con el
imperialismo. La idea de superar el atraso tecnológico – productivo del país con
una economía mixta, estatal, comunitaria y privada que garantice la inversión extranjera,
fracasó cada vez que fue impulsada – como en la Revolución del ’52 y en la
experiencia que nació a partir del Mandato Revolucionario de las FFAA de los ’60
– y está fracasando también ahora, como demuestran el paro productivo, el
saboteo económico provocado por las multinacionales y la burguesía nacional. Esto
como decíamos desestabiliza las clases medias y hace de ellas base social de hipótesis
reaccionarias que los grupos paramilitares tienen el objetivo de alimentar.
Es necesario dar un
viraje profundo a izquierda, abandonar las ilusiones en el capitalismo (“andino”,
humano o como queramos), y marchar a paso firme hacia aquellas medidas que expropien
a la burguesía nacional y al imperialismo su poderío económico, amplíen la base
productiva nacional sobre la base de la estabilidad del trabajo y de tal manera
muestren a trabajadores, campesinos y también clase media los beneficios
concretos de la revolución. Solo así se generan en la sociedad los anticuerpos
necesarios contra la amenaza fascista y se superan las actuales divisiones. Con
al frente las elecciones generales se debe mostrar con actos concretos que éste
es el horizonte de la revolución.