Evo no es imprescindible, pero sigue siendo la mejor opción para el pueblo boliviano.
escrito por José Justiniano Lijeron (ex dirigente nacional COB)
miércoles, 15 de abril de 2009
Con la
aprobación de la ley electoral transitoria, después de la serie de
dificultades en el seno del Congreso Nacional que son de conocimiento general,
se levanta el telón de la carrera electoral hacia los comicios del 6 de
diciembre, para elegir al presidente, vicepresidente de la República y a los
representantes a la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional, el mundo
político, afila sus mejores armas que utilizarán para granjearse el apoyo del
soberano, así como también, para deshacer al oponente, en la carrera al Palacio de gobierno y hacia los
escaños parlamentarios.
La derecha
sabiéndose perdedora nuevamente en las próximas elecciones, ha hecho hasta lo
imposible y lo seguirá haciendo, para boicotear y evitar confrontarse en las
urnas, en realidad no quiere elecciones, ellos van por un golpe de estado, no
hay dudas, siguen obedeciendo consignas de los grandes intereses extra
nacionales y continuarán poniendo una serie de obstáculos en su afán de
pretender desestabilizar al gobierno y hacen una mala lectura de la situación
al creer que con esa su actitud conspirativa, lograrían sumar al pueblo hacia
sus afanes golpistas en contra del gobierno de Evo Morales.
Desde que el
pueblo en su mayoría puso en el gobierno a Evo, la burguesía de este país a
través de sus punta de lanza, los prefectos opositores, los comités cívicos,
algunos resentidos de la izquierda, gente falto de información y muchos tontos
útiles que aún quedan, vienen pregonando que Evo no duraría en el
gobierno, sin embargo, la realidad demuestra otra cosa, que este proceso goza
de excelente salud y apoyo en la mayoría del pueblo boliviano y que se enrumba
a paso de vencedores al evento del 6 de diciembre próximo.
La mejor prueba
fehaciente para aseverar lo expresado líneas arriba, son los beneficios que
gozan esas mayorías excluidas y explotadas por mucho tiempo, tanto en el orden
económico, social y político cultural, además con la implementación de una política
exterior independiente y liberadora que significa en su esencia devolver la
dignidad a los bolivianos para que seamos tomados en cuenta dentro del
concierto internacional, como un país libre y soberano y no como un país
mencionados en las estadísticas, como país etc. o como patio trasero de los
norteamericanos.
Es verdad,
todavía hay muchas deficiencias e imprecisiones, debido a la falta de
experiencia lo que hace que el gobierno deba de recurrir a gente comprometida
con el pasado debiendo así librar esta batalla con soldados prestados, algo
peligroso como se demuestra en la actitud de algún caso de corrupción y errores
de gestión pública en algunas instituciones del estado y no solo por gente sin
experiencia, sino, lo más grave, con falta de consciencia política y hablamos
de política revolucionaria.
Este gobierno,
todo lo que prometió antes de las elecciones en el 2005, lo ha cumplido y aun
más de sus posibilidades al unir su agenda partidaria con algunos puntos de las
luchas de octubre del 2003, eso hay que entenderlo correctamente, por eso mismo
cuando algunas voces o sectores del campo popular, reclaman más de la
gestión de estos 3 años de gobierno de Evo, están en su pleno derecho, yo
también pienso que se podría y se puede hacer aun mas, camino a una verdadera
revolución que apunte realmente a terminar con las desigualdades promoviendo y
fomentando principalmente la economía colectiva. Sin embargo esto último, no
prometió este gobierno y su visión ideológica, se enfanga en pregonar su
política basada en el aspecto cultural reivindicando la causa de la
explotación y la desigualdad, en un problema de raza y no de clase, sin embargo
existen en el propio Presidente Evo, actitudes un poco confusas de
reconocer que el problema fundamental de la explotación y los males de los
pobres sean indígenas o mestizos, no es un problema cultural ni de raza, sino
de clases sociales.
El rumbo de este
o cualquier otro proceso liberador, no es cuestión, ni labor de un solo hombre,
aquí no hay iluminados, aquí deben haber lideres que respondan a las mayorías,
eso si, mayorías organizadas y no montoneras que vayan en busca de beneficios
solo económicos sectoriales, olvidando que las soluciones deben de ser colectivas
y que necesariamente pasan fundamentalmente por el interés colectivo de clase y
no de razas ni de intereses culturales ni de pequeñas minorías, pues lo
repetimos, todo eso es subyacente a que primero tenemos que hacer una
verdadera revolución.
Si la izquierda,
los pensadores, los que lo saben todo, son conscientes de cómo un proceso
o una revolución va por el camino correcto y saben diferenciar de un
gobierno derechista, entreguista dependiente del imperio y violador de los
derechos humanos, por no hablar de un gobierno fascista, debemos coincidir, no
por Evo Morales, sino por la salud de este proceso de cambio y sobre todo
por los principios que sustentamos, que es necesario diferenciar nuestras críticas
que si hay que hacerlas, pero que las criticas por más duras que sean no
deben coincidir con las que hace la derecha de este país, por que de ser
así, estaríamos jugando el infame papel de tontos útiles al servicio gratuito
del enemigo de clase.
El Pueblo es
paciente, sabe esperar, pero no es estúpido, saben por dónde va la cosa y si se
desvía algo en lo que ellos depositaron su esperanza, saben el momento en que
deben decir basta, y aquí es donde las vanguardias esclarecidas, los partidos y
corrientes y tendencias revolucionarias, deben cumplir su papel de organizar,
para luchar y conquistar. La tarea para avanzar, es de todos.
La derecha
estará siempre al acecho, goza del apoyo de la política intervencionista del
gobierno norteamericano, la esencia del imperio, es la sumisión de los
gobiernos a sus dictados, de eso todos tenemos que estar claros, cuando
interpretemos las coyunturas en que se debate un proceso que es
contestatario a los dictados del Norte.
Le falta mucho
por hacer al gobierno en lo que le queda de este periodo y para el próximo,
después del triunfo de diciembre, habrá el tiempo suficiente para acomodar lo
que haya que enderezar y si el pueblo así lo exige transitar a niveles
superiores por la consolidación de un proceso fruto de la acumulación de luchas
de muchas generaciones que ofrendaron sus vidas y su tiempo a la causa de la
revolución.
Reiterando que
Evo no es imprescindible, pero tratando de leer correctamente el momento y el
futuro del país, creo firmemente que por ahora es lo mejor que tenemos las
mayorías, como garantía de unir y no dispersar nuestras fuerzas en beneficio
del enemigo de clase. Evo y todos nosotros somos la mejor opción de este
país.